“Pacto feminista para las mujeres y para los hombres”

28 dic 2014 Lidia Falcón

LA VERDAD ES SIEMPRE REVOLUCIONARIA

Cuando en España se plantean enardecidos debates y discusiones sobre los graves problemas que nos aquejan, que se convierten en portadas de prensa y en programas de televisión, en el amplio listado de derechos y avances económicos y sociales que la ciudadanía está reivindicando aquellos que afectan especialmente a las mujeres tienen mucha menos difusión y publicidad.

Pero a la vez que las mujeres son víctimas de la situación económica general, padecen una violencia específica machista: son asesinadas en un número cada vez mayor de feminicidos, sufren el acoso sexual en el trabajo y en la calle; son traficadas y explotadas en la prostitución; están siendo arbitrariamente privadas de la custodia de sus hijas e hijos menores; no perciben ayudas por maternidad; el cuidado de los mayores recae fundamentalmente sobre ellas; las diferencias salariales entre mujeres y hombres se perpetúan y agrandan; el trabajo a tiempo parcial, los contratos eventuales, en precario y de economía sumergida son mayoritariamente femeninos. Y sin embargo no se le otorgan a estas situaciones dramáticas el protagonismo que se merecen.

Por ello, el 13 de diciembre pasado se reunió en Madrid la Asamblea del Pacto Feminista por las Mujeres. Durante un año 39 organizaciones de mujeres y feministas, de toda España, hemos redactado y suscrito un manifiesto donde se exponen las cuestiones fundamentales que todavía debemos seguir reivindicando. Nos hemos reunido periódicamente para decidir las acciones que debemos acometer a fin de exigir a nuestros legisladores las modificaciones legales imprescindibles con el fin de proteger a las mujeres de la violencia machista; y a nuestros gobiernos los cambios fundamentales en su actuación para evitar la pobreza, la discriminación y las diferencias salariales. Y nos hemos pronunciado por la República y argumentado que el feminismo es la opción de un futuro que sea posible.

Por ello, como culminación de este año que fenece, en la Asamblea que nos reunía para hacer balance de nuestro trabajo y establecer la agenda del que viene, hemos planteado los problemas más acuciantes con los que nos encontramos como mujeres, como ciudadanas y como feministas.

Al establecer el orden del día nos propusimos organizar las acciones que sean precisas para frenar los feminicidos que masacran a nuestras mujeres. Ningún problema es más acuciante, más tenebroso ni contemplado con más indiferencia. En las encuestas que se realizan para conocer las preocupaciones de los españoles y de las españolas la violencia machista no ocupa ningún lugar entre los primeros 20. Solamente el 4% de la población menciona este tema. Mientras, ni la legislación, que se defiende tercamente, ni las instituciones del Estado brindan protección a las víctimas.

Es preciso, por tanto, que se organicen actos y encuentros para sensibilizar a esta sociedad machista y anestesiada que considera aceptable que se golpee y asesine a las mujeres por el hecho de serlo. Y decidimos exigir al gobierno y a los partidos políticos que se otorgue la consideración de terrorismo machista a la violencia contra las mujeres. Es imprescindible que tanto las penas a que se condene a los asesinos, como la protección y las ayudas económicas que se concedan a las mujeres maltratadas y a sus familias, se equiparen a las de las víctimas de terrorismo.

Abordado este trágico tema y decididas las acciones que hemos de iniciar se planteó que nuestro Pacto Feminista tenga también como objetivo obtener un espacio político, en lo que se ha dado por entender política para diferenciarlo del feminismo. Como si el feminismo consistiera en reivindicar únicamente los temas que atañen directamente a la vida de las mujeres, mayoritariamente derivados de su tarea reproductora, cuando el feminismo es una ideología liberadora llegada a la escena de los movimientos sociales, como el anarquismo y el socialismo, cuando estos últimos no tuvieron en cuenta las demandas y reivindicaciones de la mitad de la población. El feminismo tiene por objetivo acabar con todas las opresiones, y por tanto es vanguardia de lucha contra el machismo y el racismo, y contra la explotación capitalista por la igualdad y el socialismo.

Así, constatamos que en el trabajo que varias asociaciones habían realizado anteriormente sobre los presupuestos del Estado solo se habían estudiado los epígrafes que se referían a las partidas destinadas a las ayudas económicas de las mujeres, y decidimos que este trabajo debería hacerse, en el futuro, desde todos los puntos de vista que conciernen a todas las personas. Porque denunciar que este año el Presupuesto de Defensa aumenta un 30% mientras el de Sanidad únicamente un 1,5%, es fundamental para comprender la política de nuestro gobierno, para el cual la compra de armamento es más importante que dotar de medios a los ambulatorios y hospitales.

Del mismo modo aprobamos por unanimidad solicitar que se nos informe sobre el montante del gasto que le supone a España pertenecer a la OTAN. No lo conocemos y, que sepamos, ni siquiera la izquierda exige al gobierno los datos del mismo. Sospechamos que precisamente por el enorme monto que supone lo ocultan convenientemente a la opinión pública, porque quizá nuestro pueblo se indignaría al saber que se destinan ingentes cantidades de dinero para atacar y bombardear Siria, Libia, Irak y Afganistán.

Decidimos que es imprescindible declararse en contra del Tratado de Libre Comercio entre EE.UU y Europa, que con sigilo y alevosía están pactando los gobiernos de ambos países. Y a pesar de que en España se ha recogido un millón de firmas contra ese tratado, ni su contenido ni sus efectos han sido publicitados entre nuestra ciudadanía. Es preciso dar a conocer los términos de un pacto que llevará a los países europeos a abandonar la poca política que todavía subsiste de protección social y laboral, en lo que las mujeres serán las principales perdedoras, a ver inundados nuestros mercados con mercancías norteamericanas e instaladas las maquilas que, como en México, explotan fundamentalmente a mujeres. La ignorancia que padece nuestro pueblo sobre este próximo ataque del capital contra los trabajadores y las trabajadoras, lo hace más vulnerable e indefenso. Así, no se convocan asambleas ni manifestaciones contra ese Tratado, ni aún lideradas por los nuevos dirigentes de izquierda.
Como era obligado nos pronunciamos contra la violencia extrema que está sufriendo el pueblo mexicano a manos de los sicarios de los que el gobierno es cómplice.

Y denunciamos la situación de grave opresión que padecen las mujeres en Chile, en Haití, en Honduras, en Nicaragua, en República Dominicana, en Surinam y en el Salvador, donde se halla prohibido todo supuesto de aborto, y en consecuencia muchas de ellas están muriendo porque los médicos se niegan a practicarlo, incluso aun cuando el embarazo ponga en peligro la vida de la madre o esta haya sido violada.

Tantos son los problemas y desafíos que se plantean en este fin de año, que el Pacto Feminista concierne a todas las mujeres y a todos los hombres.

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