“Patriotas de hojalata, ¡déjennos en paz!”

Juan Laborda 23.12.2015

Vuelven los patriotas de hojalata, pero ahora nos visitan por Navidad. Les salió mal su apuesta de gobernabilidad, ya me entienden ustedes. ¡Y no me hagan hablar, eh! ¿O es qué acaso se pensaban que las encuestas recogían la realidad demoscópica de este país? ¡Qué va, solo pretendían influir en el voto! Pero hete aquí que la ciudanía ha salido díscola, libre, eso de la estabilidad y de los mercados financieros se la trae al pairo. Le importa mucho más cómo huir de la miseria que aflige a millones de sus conciudadanos -sino a ellos-; cómo recuperar una vida digna para las generaciones venideras; cómo hacer frente a los acreedores ideológicos; cómo frenar a los buscadores de rentas -esos parásitos cada día más ricos a la vera del BOE-; cómo restablecer nuestra libertad ante una manipulación nauseabunda.

Es vergonzosa la llamada a pactar a cualquier precio de determinados medios de comunicación, cargados de deuda hasta arriba, temerosos sus acreedores

Es vergonzosa la llamada a pactar a cualquier precio de determinados medios de comunicación, cargados de deuda hasta arriba, temerosos sus acreedores. Es vergonzosa la llamada a la responsabilidad de aquellos que azuzan a renunciar a un programa electoral, a las promesas a los votantes. Es vergonzosa la presión de aquellos que, viviendo del BOE y con un monto de deuda que posiblemente no podrán pagar, piden a determinados partidos que renuncien a la poca credibilidad que les queda. Es vergonzosa, en definitiva, la llamada a la responsabilidad de aquellos que llegado el caso no dudan en saltarse la legalidad vigente. ¡Basta ya! Déjennos en paz, por favor. Y permítannos soñar con una España mejor, más educada, más eficiente, más justa, más libre. Sí, sí, repito: digna, eficiente, justa y libre.

¿Dónde estaban entonces?

El comportamiento de todos estos grupúsculos que pretenden condicionar nuestra democracia me recuerda al estribillo de una canción de El último de la fila, Insurrección, “¿dónde estabas entonces cuando tanto te necesité? Nadie es mejor que nadie pero tú creíste vencer…”. Me surgen infinidad de preguntas, todas ellas sin respuesta, claro está, por lo menos, por parte de aquellos que deberían asumir sus responsabilidades.

¿Dónde estaban entonces estos patriotas de hojalata cuando Mariano Rajoy o José Luis Rodríguez Zapatero, en sendas posiciones de genuflexión, defendieron sin pestañear los intereses de los acreedores foráneos –germanos, franceses, ingleses y estadounidenses básicamente- y de nuestras gerencias bancarias? Esa era la única razón de su defensa numantina de la austeridad, extraer rentas suficientes a la ciudadanía con las que rescatar a terceros.

¿Saben acaso estos patriotas de hojalata que la principal herencia que nos va a dejar Rajoy es una deuda pública y externa inasumible por el resto de las generaciones? Bajo su mandato, el montante de deuda de las administraciones públicas, si atendemos a las cuentas financieras de Banco de España, se aproxima a los 1,4 billones de euros, lo que supone un incremento de casi 600.000 millones de euros. Mientras empeoraban los servicios públicos y las prestaciones sociales, y se recortaba el gasto social, se estaba incrementando la deuda pública para financiar a terceros. ¿Acaso estos patriotas de hojalata decían algo?

¿Saben acaso estos patriotas de hojalata que la inmensa mayoría de las empresas del Ibex 35 tienen un pasivo, digámoslo suavemente, demasiado apalancado? ¿Saben acaso estos patriotas de hojalata que el activo de estas empresas del Ibex apenas genera los flujos de caja necesarios para hacer frente al coste del pasivo? ¿Acaso conocen qué es la hipótesis de inestabilidad financiera? ¡El problema en realidad es de esas gerencias que crearon una estructura de balance que puede devenir en insostenible! ¡El problema no es de la ciudadanía!

Las grandes empresas del Ibex presentan un tipo efectivo de gravamen sobre su resultado contable indecentemente bajo

¿Dónde estaban estos patriotas de hojalata cuando las grandes corporaciones no asumían su responsabilidad fiscal con la ciudadanía? Las grandes empresas del Ibex presentan un tipo efectivo de gravamen sobre su resultado contable indecentemente bajo: privilegios fiscales y deducciones ineficientes; operaciones en paraísos fiscales; ajustes de consolidación sin ninguna motivación económica; reducción de su resultado contable compensando pérdidas de ejercicios anteriores que no se pueden comprobar…

¿Dónde estaban entonces estos patriotas de hojalata cuando era más necesario que nunca la búsqueda de un nuevo modelo productivo, asociado de manera ineludible a una profunda reforma y catarsis colectiva? No, claro que no, era mucho más fácil imponer una reforma laboral diseñada exclusivamente para abaratar salarios, amedrentar a la clase trabajadora, seguir con las barreras a la participación y a la entrada de nuevas ideas, nuevas propuestas, nuevos grupos; mantener, en definitiva, el statu-quo de los oligopolios patrios. Simplemente extiendan ese tejido industrial patrio exportador, excelente, pero que ahora más que nunca necesita implementar nuevos procesos de inversión.

¿Dónde estaban entonces estos patriotas de hojalata, cuando en un contexto de pérdida de derechos sociales, de pérdida de capital humano y productivo, de más deuda, de menos salarios, de más riqueza efímera asociada a las burbujas, España se convertía en la campeona de la pobreza en Europa? Ha habido un empeoramiento generalizado de la situación social en toda España desde el año 2009. En 2014 se alcanzaron cifras récord en pobreza, desigualdad y privación material severa. ¿Dónde estabais entonces cuando tantos españoles os necesitaban?

La libertad que las naciones necesitan es la verdadera libertad, inseparable de la justicia

La libertad que las naciones necesitan es la verdadera libertad, inseparable de la justicia. Y que, en vez de empobrecer a los trabajadores y arruinar a las empresas, establezca un nivel de producción razonable y al mismo tiempo una óptima distribución de la riqueza. Los monopolios, los oligopolios, los rentistas del suelo, acaban con los emprendedores, los productores, los trabajadores, fomentando una distribución injusta de la renta y riqueza, generando pobreza. Por eso, por favor, sin acritud, ¡déjennos en paz y no nos molesten por Navidad!

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