““Cuanta más gente, menos errores” “

Mark Klein | Investigador del Centro para la Inteligencia Colectiva del MIT

El experto piensa que Wikipedia, la ciencia ciudadana o los presupuestos participativos son solo el inicio de una revolución

Ana Carbajosa 30 ENE 2016

Hombres y mujeres han trabajado en grupo desde el inicio de los tiempos, pero lo de ahora es distinto. Nunca antes en la historia tanta gente había sido capaz de tomar decisiones y trabajar desde distintos puntos del planeta gracias a los ordenadores. Esta nueva manera de funcionar ha transformado nuestros hábitos de trabajo, pero también la forma en la que pensamos y organizamos nuestras sociedades. De esos cambios y de los que vendrán se ocupa Mark Klein, investigador del Centro para la Inteligencia Colectiva del Massachusetts Institute of Technology (MIT).

Klein piensa que Wikipedia, la ciencia ciudadana o los presupuestos participativos son solo el inicio de una revolución que no ha hecho más que empezar. Sostiene que universidades, empresas y Gobiernos deberán adaptarse forzosamente al empuje de unas masas de ciudadanos capaces de aprender por su cuenta y de pensar colectivamente y al margen de las instituciones. Estas son algunas de las reflexiones que Klein comparte con este diario en los márgenes de un reciente encuentro internacional sobre participación digital y democracia deliberativa organizado por el Ayuntamiento de Madrid.

Pregunta. ¿Qué ventajas tiene la inteligencia colectiva frente al razonamiento individual?

Respuesta. La inteligencia colectiva te permite disponer de un abanico más amplio de herramientas cognitivas para resolver un determinado problema. Es el impacto de la sinergia de ideas. Imagine que yo tengo dos ideas y usted otras dos. Si no hablamos, tenemos dos cada uno. Si las intercambiamos podemos tener cuatro o veinte. Nosotros diseñamos espacios en los que grandes grupos puedan resolver problemas de forma colectiva y no jerárquica, que los individuos solos no podrían.

  1. Ese espacio es la Red y ya existe. Pero usted cree que podría ser mucho más eficiente, que ahora cuando muchas personas participan a la vez asistimos a un griterío digital en el que es difícil escucharse.

Se trata de organizar las ideas, pero sobre todo de que se pueda desarrollar una nueva idea sobre la idea de otro”

  1. En grupos de hasta 10 personas todas pueden hablar porque el volumen de contenidos es pequeño y todos pueden escuchar lo que los demás dicen. Pero cuando tienes decenas de miles de personas hablando a la vez y dando ideas, se trata de un fenómeno de otra naturaleza.
  2. ¿Cómo podría organizarse mejor?
  3. En los sistemas actuales, en los foros de la Red cada persona escribe su comentario y queda ahí colgado. Es como si tuvieras miles de trozos de papel uno encima de otro, muchos de ellos repetidos. Así es imposible encontrar ninguna idea. Lo primero que hay que hacer es ordenar las contribuciones según el tema y sintetizar las respuestas que pueden conducir a nuevas preguntas. Se trata de organizar las ideas en la Red como si fueran libros en una biblioteca, pero sobre todo de que se pueda desarrollar una nueva idea sobre la idea de otro.
  4. ¿Puede poner algún ejemplo?
  5. El proceso de toma de decisiones y participación no jerárquica ha tenido mucho éxito por ejemplo con Wikipedia, que ya es 100 veces mayor que la Enciclopedia británica. En general, la inteligencia colectiva es ideal para problemas complejos en los que tienes muchos expertos, muchos actores implicados y muchas posibles soluciones. Puede ser un proyecto de infraestructura grande o una ley que tenga impactos muy diferentes en mucha gente. La idea es evaluar el impacto y proponer soluciones.
  6. ¿Dónde está funcionando?
  7. La gran farmacéutica Eli Lilly hace tiempo que se dio cuenta de que había problemas científicos que eran incapaz de resolver. Así que decidió compartirlos a través de Internet para que gente de todo el mundo los resolviera a cambio de una recompensa en metálico. Jubilados, aficionados a la química o quien fuera podían aportar soluciones. Funcionó tan bien que fundaron InnoCentive, una empresa que se dedica solo a eso y en la que ahora participan muchas otras como Procter & Gamble. Dicen que logran resolver un 30% de los problemas que publican. Otro ejemplo es la ciencia ciudadana. Los científicos que tratan de mapear las galaxias, antes tenían a doctorandos observando, hasta que se dieron cuenta de que la participación de la gente era más rápida y más barata. Más de 100.000 voluntarios fueron capaces de clasificar más de un millón de galaxias en pocos meses. Otro ejemplo son los Ayuntamientos que tienen mecanismos para que la gente advierta de problemas con las carreteras o las basuras.
  8. Se habla a menudo de la participación política como otra de las posibles aplicaciones de la inteligencia colectiva. Se dice que puede ser la democracia del futuro, en la que mucha más gente podrá participar.
  9. En nuestro sistema actual hay muy poca gente que tenga capacidad de modular las decisiones de los responsables políticos. A menudo, las leyes que acaban en el Parlamento son fruto de una síntesis de la obra de los legisladores y los lobistas, en la que el ciudadano común no tiene cabida y solo le queda votar. Cada vez más gente se siente poco representada y la inteligencia colectiva puede ser un complemento perfecto para los políticos. Un ejemplo son los presupuestos participativos donde los ciudadanos deciden en qué gastar el dinero de los impuestos. Hay experimentos en Reikiavik o en nueva York que están funcionando. La gente que sienta que no le escuchan acabará organizándose por su cuenta gracias a la inteligencia colectiva.
  10. ¿Qué hace que un grupo sea más inteligente que otro? ¿Existe la estupidez colectiva?
  11. Hemos observado que los grupos diversos son más inteligentes, porque son capaces de neutralizar los errores. De nuestros experimentos se desprende también que en los grupos en los que hay más mujeres se resuelven más problemas. No es porque sean mujeres, sino porque suelen tener más inteligencia social y eso ayuda a propiciar la creatividad y a diseñar soluciones. En general, cuanta más gente haya, más posibilidades hay de llegar a una decisión correcta.
  12. ¿Qué futuro le depara al pensamiento colectivo canalizado a través de los ordenadores?
  13. Creo que no va a haber una sola institución que vaya a quedar al margen de la inteligencia colectiva. El impacto va a ser enorme porque nuestras economías se basan cada vez más en el conocimiento. Muchas empresas serán reemplazadas por la comunicación entre ciudadanos. Si miramos a la educación, vemos por ejemplo cómo los tutoriales de YouTube van ganando terreno frente a las instituciones educativas. Los artistas se comunican cada vez más con el público directamente sin pasar por las empresas para hacer sus promociones. El crowdfunding es otro ejemplo. En la política, la primavera árabe o las grietas que abren los opositores en China a pesar de su Gobierno son solo el inicio.

 

Líneas de ensamblaje digital

La innovación sociotecnológica que acompaña a fenómenos como Wikipedia, Uber y Airbnb representa una tercera revolución industrial

Andrés Monroy-Hernández  31 ENE 2016

El coche de Google que no necesita conductor. Tony Avelar AP

Desde hace 15 años, la Wikipedia ha sido uno de los ejemplos por excelencia de la inteligencia colectiva. La clave de su éxito han sido tres ingredientes fundamentales: el software, Internet y una multitud de personas, o el crowd como se le dice en inglés. Estos tres elementos le permitieron a Jimmy Wales y sus colegas de la Fundación Wikimedia reemplazar procesos administrativos y de logística tan costosos que tradicionalmente requerían a toda una casa editorial como la que gestiona la antigua Enciclopedia británica. El software facilitó que la Fundación Wikimedia, una organización sin imprentas, pudiera administrar, agregar y catalizar a millones de contribuciones de una multitud de personas conectadas a Internet sin ser empleados de Wikipedia.

La historia se repite actualmente en el contexto de los negocios. El fenómeno conocido como la economía compartida, del cual Uber y Airbnb son las compañías más destacadas, ha sido testigo de una transición similar a la que llevó a Wikipedia a reemplazar a la Enciclopedia británica. Por un lado, Uber ha desplazado a poderosos gremios de taxistas alrededor del mundo sin tener automóviles ni contratar conductores. Por el otro, viajeros han empezado a sustituir sus estancias en hoteles por Airbnb, una empresa que no posee habitaciones ni conserjes. A pesar de ser organizaciones motivadas por razones muy distintas, altruistas en el caso de Wikipedia y económicas en el caso de Uber y Airbnb, los mismos tres ingredientes de la inteligencia colectiva son parte esencial de su éxito: el software, Internet y las multitudes.

Dejando a un lado las críticas sobre la calidad del contenido de Wikipedia, y las batallas legales de algunas compañías en la economía compartida, su innovación socio-tecnológica representa la tercera revolución industrial. Una revolución que conlleva la creación de lo equivalente a la línea de ensamblaje, pero para la información. Entender en qué consiste la creación de esta línea de ensamblaje de la era digital nos ayuda a imaginar el futuro del empleo.

El primer paso para crear una línea digital de ensamblaje, es tener una interfaz que encapsule complicados procesos de logística en una simple acción. Por ejemplo, puede ser un simple botón que nos permite pedir un taxi en una aplicación como la de Uber. El segundo paso consiste en identificar microtareas de flujos de trabajo que controlen a los recursos físicos y humanos. Por ejemplo, en el caso de una carrera de taxi podemos distinguir tareas tales como identificar dónde se encuentra el pasajero, a dónde se dirige, asignarle un vehículo y conducirlo por las calles. El tercer paso es automatizar algunas de esas microtareas. Las primeras dos microtareas son fáciles de automatizar gracias los sistemas de GPS y los mapas. La asignación automática de un vehículo es más complicada, pero se hace a través de algoritmos y bases de datos que permiten predecir el tráfico y otras variables. La última está en proceso de ser automatizada gracias a los esfuerzos para crear automóviles que se conduzcan solos.

A simple vista, parecería que solo los procesos relativamente simples, como el de viajar en taxi, pueden ser atomizados usando este modelo. Sin embargo, existen compañías que están aplicando este modelo para proveer servicios de limpieza, de asistentes personales, de abogados, de diseño gráfico e incluso de programadores.

Obviamente el grado de automatización varía dependiendo del grado de complejidad, pero el futuro del empleo perfila ser un modelo híbrido donde habrá procesos llevados a cabo por ordenadores, con tareas realizadas por humanos y computadoras. En este modelo, los datos generados por los humanos en su trabajo serán usados para probar y mejorar los procesos de automatización. En otras palabras, el futuro será un híbrido de la inteligencia colectiva y la inteligencia artificial.

Andrés Monroy-Hernández es investigador en el FUSE Labs, de Microsoft Research.

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